¿QUÉ DICE LA BIBLIA SOBRE LOS ENEMIGOS?
La enseñanza bíblica sobre los enemigos es una de las más contraculturales de todo el mensaje cristiano. Mateo 5:44 enseña directamente a amar a los enemigos y a orar por quienes causan daño, en vez de responder con la misma actitud de hostilidad.
Romanos 12:20-21 usa una imagen fuerte: si el enemigo tiene hambre, dale de comer; si tiene sed, dale de beber — y concluye con un principio central: no dejarse vencer por el mal, sino vencer el mal con el bien.
Esto no significa ser ingenuo frente al peligro real, ni renunciar a poner límites o buscar protección cuando es necesario — la Biblia también valora la prudencia (Proverbios 22:3 habla de ver el peligro y protegerse).
La esperanza detrás de esta enseñanza es liberadora: no depender del comportamiento de un enemigo para tener paz interior, y confiar en que la justicia final no depende de la venganza personal, sino de Dios (Romanos 12:19).