¿LOS CHEQUEOS PREVENTIVOS PUEDEN HACER MAL?

En general no, pero existe un fenómeno real llamado «sobrediagnóstico»: algunos estudios detectan cosas que nunca habrían causado un problema, y eso puede llevar a tratamientos innecesarios con sus propios riesgos (por ejemplo, una biopsia que no era necesaria).

Por eso las pautas de «cada cuánto hacerse cada estudio» no son al azar: buscan el punto donde el chequeo detecta lo que importa, sin generar alarmas ni intervenciones de más.

La solución no es evitar los chequeos, sino seguir las pautas recomendadas para tu edad y perfil, en vez de hacerte todos los estudios posibles «por si acaso».