¿QUÉ DICE LA BIBLIA SOBRE LA ANSIEDAD?

Filipenses 4:6-7 es uno de los pasajes centrales sobre este tema: anima a no angustiarse por nada, sino presentar cada necesidad a Dios en oración, con acción de gracias, prometiendo a cambio una paz que sobrepasa todo entendimiento.

1 Pedro 5:7 invita a echar toda ansiedad sobre Dios, porque Él tiene cuidado de cada persona.

Esto no significa que la fe reemplace la ayuda profesional cuando la ansiedad es intensa o constante — muchas personas de fe también se benefician enormemente de terapia psicológica y, cuando es necesario, tratamiento médico, sin que eso contradiga su relación con Dios.

Mateo 6:34 enseña además a no angustiarse por el mañana, ya que cada día trae sus propios afanes — una invitación a enfocar la energía emocional en el presente, en vez de proyectar todos los miedos futuros de una sola vez.

La esperanza bíblica frente a la ansiedad no es la ausencia total de preocupación, sino un lugar real donde depositarla, en vez de cargarla en soledad.