¿QUÉ ENFERMEDADES NO SON PARA PREOCUPARSE TANTO?

Muchas dolencias comunes son molestas pero de bajo riesgo si se manejan a tiempo: un resfriado común, la mayoría de los dolores de cabeza tensionales, gastritis leve ocasional, o un esguince menor.
La clave no es «esta enfermedad nunca preocupa», sino reconocer cuándo algo común se vuelve inusual: un resfriado que dura semanas, un dolor de cabeza distinto a los que sueles tener, un dolor de estómago que no cede con lo habitual.
El patrón importa más que el nombre de la enfermedad: lo raro, lo persistente o lo que empeora es lo que merece revisión.